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§ FUERA DEL TEXTO LA IGLESIA DE RUINI: NI SAL, NI LEVADURA
§ DIEZ PUNTOS Y TU FIRMA, PORQUE “SE PUEDE CAMBIAR”. LA CONTRIBUCIÓN
DE LOS MOVIMIENTOS AL PROGRAMA DE LA UNIÓN
§ LAS POLÍTICAS ANTIDROGA DEL GOBIERNO: MUCHA CÁRCEL, POCOS FONDOS,
NINGUNA INVESTIGACIÓN
§ DESPUÉS DEL PLAGIO, EL PLACET. EL CASO DEL AUTOR DEL DOCUMENTO DE
TRABAJO DEL SÍNODO
§ FUNDAMENTALISMOS AL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS EN EL ENCUENTRO DE
“TURÍN ESPIRITUALIDAD”: UNA RISA NOS ACERCARÁ A LA PAZ
§ DESPUES DE LA METAFISICA, LA FE. ENTREVISTA A GIANNI VATTIMO
§ SANT’ANGELO A SCALA: PRUEBAS DE PAZ ENTRE EL NUEVO OBISPO Y LA
COMUNIDAD DEL PADRE VITALIANO
§ LAS ESPERANZAS DEL PADRE VITALIANO DESPUÉS DEL ABRAZO ENTRE
MONSEÑOR MARINO Y LOS FIELES DE SANT’ANGELO. ENTREVISTA
§ HOMBRES Y MUJERES DE LA IGLESIA DE PISTOIA LLAMAN AL OBISPO:
TEMEMOS EL RIESGO DE UN “CISMA SUMERGIDO”
§ CELIBATO SACERDOTAL: QUE EL PAPA ABRA DE NUEVO LA DISCUSIÓN.
CONVENCIÓN DE LOS SACERDOTES CASADOS
§ SUPERFICIALIDAD Y VIGILANCIA FRUSTRADA: MONSEÑOR GAILLOT ADMITE
SUS RESPONSABILIDADES EN UN CASO DE PEDOFILIA
§ POLONIA: SALE GANANDO LA PROPAGANDA ELECTORAL DE RADIO MARIA A
FAVOR DE LA EXTREMA DERECHA
§ EL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN EN LA HISTORIA Y EN LA ACTUALIDAD.
PUBLICADOS LOS ACTOS DE LA CONVENCIÓN DE “SOMOS IGLESIA”
§ HOMILÍAS: NOS CONVERTIMOS EN LUDIBRIO (Ernesto Balducci)

LA IGLESIA DE RUINI: NI SAL, NI LEVADURA
Es una verdadera suerte que Ruini no haya sido elegido papa: no podrá hablar ex cathedra. El cardenal ejercita sólo, en plena legitimidad, el derecho de expresar su pensamiento y hacer públicas las posturas oficiales de la Iglesia-Institución que representa. Pero se precisa que los obispos, párrocos y católicos sensibles a los temas del respeto de la diversidad y del pluralismo, no pueden sino considerar inoportunas las afirmaciones de Ruini, una injusta ingerencia en la legislación italiana. De hecho, el cardenal ha superado el ámbito legitimo de su competencia, el de la conciencia personal de los creyentes, para condicionar las leyes del Estado, pretendiendo, incluso, darle lecciones de “constitucionalidad” a los políticos. De esta manera Ruini crea un nuevo choque entre mundo católico y mundo laico justo mientras este último reconoce el papel de la religión en la construcción de una sociedad pluralista en la cual el estado es fiador de las “libertades de todos” y la Iglesia goza de total autonomía en su deber de formar las conciencias. La intervención del cardenal es un claro intento de anular la laicidad del estado y pone la Iglesia católica en la embarazosa compañía de los países fundamentalistas que quieren legislación civil que responda a los principios de los Textos Sagrados. Es así como se decodifican los abucheos con los que los estudiantes recompensaron al cardenal en Siena; es instrumental que un prelado que, reiteradamente, práctica la intolerancia hacia la sociedad laica, aparezca víctima de la intolerancia. El proceso de secularización, guste o menos, es irreversible y el fenómeno inevitablemente llevará a la Iglesia a vérselas con un “cristianismo por la costumbre”, que no cumple ni con la fe, ni con la razón. No es opción cristiana la que viene de los supermercados de la religiosidad, “construida en la arena” del conformismo y del folklore, ¡si estamos al punto que declararse “fan” de padre Pío y de Juan Pablo II se puede usar también en los escenarios de Miss Italia! Por lo menos, una sociedad secularizada garantizará una opción de fe más conciente y responsable. No se puede afirmar que el cardenal quiso hablarle sólo a los católicos. Estos saben que deben respetar los principios en los que creen, por eso van a misa el domingo, tienen relaciones sexuales solamente si se casaron por la Iglesia y para procrear, no se divorcian, no interrumpen los embarazos, no usan embriones congelados y votarán incluso por el político tal o cual que le caiga en gracias al cardenal. Valores respetables, pero que no se pueden transformar en leyes del Estado vinculantes para todos. En Italia ya no existe el Estado Pontificio, como recordó recién el presidente Ciampi, sino que un estado laico y democrático. El cardenal haría un mejor servicio a la Iglesia y al Estado si dirigiera sus atenciones de pastor hacia católicos “doc” como los cónyuges Fazio, cercanos a él que, todavía con las manos en la mermelada prohibida, invocan a San Agustín en defensa de su “buena fe”. Ruini está convencido de que la victoria del referendo corresponda a una nueva conciencia cristiana que ha madurado en el país, pero un país no se hace más cristiano porque se limitan los derechos de las personas, sobre todo de las mujeres, y se hacen cruzadas utilizando mayorías de abstenidos. Si la propuesta cristiana no logra convencer a la sociedad moderna, ¿será porque los estados no la hacen respetar con sus leyes?, ¿porque “la levadura no fermenta más la masa”, “la sal se puso insípida”? Es un interrogativo ausente en los análisis del cardenal. La ocasión de autocrítica de una Iglesia que necesita purificación, a la que el cardenal Ratzinger se refería en el Vía Crucis del viernes santo, tiene que haber sido un contratiempo, no un proyecto de camino. Para detener la disgregación de la sociedad ¿será necesario invocar el regreso a la familia jerárquica que creaba sujeción, al aborto
practicado por las comadronas, a la anulación de la Sacra Rota accesible a quien tenía los medios, a los
homosexuales condenados a la clandestinidad (y también estimulados al suicidio)? Los vituperados Pacs quieren sólo reconocerle, a quien convive, algunos derechos fundamentales como la asistencia sanitaria del compañero/a en caso de enfermedad, la división de los contratos de renta, la reversibilidad de la jubilación: un conjunto de tutelas que no mancilla el articulo 29 de la Constitución (es más, la normativa podría resultar útil también para regular las relaciones entre párroco y vice-párroco, entre el prelado vaticano y su secretario que hagan vida común). ¿Puede la Iglesia considerarse contraria a semejantes “obras de misericordia”? “El espíritu vivifica, la ley mata”, afirma Pablo de Tarso hablando de las opciones del espíritu. ¿Por qué, entonces, en Italia, los vértices de la institución siempre piden el apoyo de las leyes del Estado para “anunciar el Evangelio? ¿“Hombres de poca fe”?
DIEZ PUNTOS Y TU FIRMA, PORQUE “SE PUEDE CAMBIAR”. LA CONTRIBUCIÓN DE
LOS MOVIMIENTOS AL PROGRAMA DE LA UNIÓN
32997. ROMA-ADISTA. “Pongo mi firma en un país así”: con este eslogan, la campaña “Se puede
cambiar”, promovida por las organizaciones, las redes sociales y los movimientos que componen el abigarrado universo altermundialista, presenta su “plan realmente alternativo en los valores, en las prácticas y en las opciones de gobierno”. Porque no es posible limitarse a mandar a su casa el gobierno Berlusconi: sirve un proyecto político distinto. La contribución de la campaña al programa del futuro
gobierno se basa en diez puntos “que recogen las propuestas que vienen de la reflexión y movilización unitaria de los movimientos”. Una especie de “decálogo de los pasos esenciales”, que ve al primer puesto la defensa de la Constitución, amenazada por la contrarreforma del centroderecha, y la promoción de nuevas formas de participación ciudadana: la lucha contra la precariedad y en defensa de los derechos del trabajo; la creación de un welfare para todos y todas, apoyada por un fisco equitativo; la salvaguardia de los bienes comunes y del medio ambiente, deteniendo la privatización de los servicios públicos, aplicando rigurosamente los acuerdos de Kyoto, apuntando al ahorro de energía y a las fuentes renovables. Aun más, la lucha por un Estado laico que tutele las minorías y reconozca los derechos y las uniones civiles; una política que restituya dignidad a la escuela pública y lance nuevamente el papel de la Universidad y de la investigación; una nueva política sobre la inmigración, el cierre de los CPT (.), el derecho a voto para los inmigrados en las elecciones administrativas. En el octavo y noveno punto, la tutela del derecho de informar y ser informados y la lucha por una justicia equitativa, en defensa de la legalidad, contra la represión de la marginalidad social y del disenso político, poniendo la justicia al servicio de los ciudadanos. En fin, en el décimo punto, último pero no menos importante, una política exterior de paz, sin más guerras, ni siquiera humanitarias, basada en la prevención de los conflictos, en el desarme (una palabra que ha desaparecido de los planes del centroizquierda, subrayó Lisa Clark de
“Bienaventurados los constructores de paz”), en el compromiso por la justicia global, contra las reglas inicuas impuestas por el WTO, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
“Nos mueve – explicó el presidente nacional del ARCI, Paolo Beni, en conferencia de prensa – la
preocupación por el futuro del país: después de cuatro años de políticas económicas, sociales, culturales y morales devastadoras, Italia es un país más pobre, inseguro y desorientado”. Para sacarlo de su situación, no serán suficientes los partidos, tiene que entrar en juego la sociedad, intentando “mover los problemas al orden del día hacia el terreno de los contenidos, de las responsabilidades, de las opciones”. Sin hacerle descuentos a nadie: “para los movimientos – subrayó Marco Bersani de ATTAC – no existen
movimientos amigos; se acabó el tiempo del poder”. Y se acabó el tiempo del silencio: no se puede callar
más – reiteró don Ciotti – sobre las condiciones de las cárceles italianas, cada vez más graves, mientras
que Berlusconi se absuelve a si mismo del delito de estafa pública, despenalizando el delito; no se puede
callar sobre el “caporalato”, (una forma de “recolección” de mano de obra, común en los campos a principios de siglo NdT), sobre un nivel que nunca fue tan alto de usura y extorsión, “con el “pizzo” (“protección” impuesta por la mafia mediante el pago de dinero NdT) impuesto hasta a los campesinos y a los obreros; no se puede acallar el hecho de que Italia tiene el triste honor del grado más alto de pobreza infantil en Europa; y no se puede callar sobre la caída del sentido de la moralidad, sobre la “enfermedad moral de la resignación”. Justo a quien no quiere resignarse se dirige la campaña, invitando a pedir los módulos para recoger firmas a la secretaría organizadora (teléfono 06/41609237; correo electrónico: segreteria@cambiaresipuo.it) o a firmar on-line en el sitio www.cambiaresipuo.it (y también a adherir directamente a la campaña con un mensaje a la dirección: adesioni@cambiaresipuo.it)
LAS POLÍTICAS ANTIDROGA DEL GOBIERNO: MUCHA CÁRCEL, POCOS FONDOS,
NINGUNA INVESTIGACIÓN

32998. ROMA-ADISTA Es una fotografía fiel a la crisis del welfare (y del desierto creado en materia de
políticas sociales por el gobierno Berlusconi) la situación relacionada con drogas y tóxico-dependencias
en Italia: en la jornada promovida el 22 de septiembre el Roma por el grupo nacional “No encarcelad nuestro crecer” (a la que adhieren más de 40 organizaciones sociales y comunitarias), la gravedad de la crisis emergió de manera muy neta. La cuarta Conferencia nacional sobre las drogas, en retraso de dos años con relación a los compromisos previstos por ley, ha sido postergada de septiembre a diciembre (del 5 al 7) y no se excluye que nuevamente sea postergada. . Mientras tanto, en ausencia total de lugares institucionales de confrontación y reflexión, no se dio ninguna respuesta, en los cinco años pasados desde la última Conferencia nacional, a la profunda transformación de los fenómenos de consumo, abuso y dependencia, empezando por la explosión de la emergencia cocaína, que, señaló Leopoldo Grosso, “salió de un nicho encumbrado para llegar también a
las áreas más marginadas”. Si luego ha sido conjurado el peligro representado por la Ley Fini de una especie “ciega ansia de castigo”, queda la amenaza de otro proyecto de ley que tomaría algunos de los puntos más discutidos del decreto de ley Fini. “Somos huérfanos de la política” afirmó Riccardo De Facci, responsable de las Toxico-dependencias del
CNCA, denunciando la total ausencia de políticas socio-sanitarias sobre la cuestión. La lista de los problemas es larga, como explica Maurizio Coletti de Italia Italia: el empobrecimiento de recursos; la
falta de personal; la crisis de los servicios de reducción del daño, con el agravante de un notable recorte
de los fondos y de la presión ideológica; la dramática situación de las cárceles.
Mirar adelante
En este cuadro, el grupo piensa al futuro, presentando una propuesta para modificar la actual legislación: la despenalización del consumo de drogas; la destinación del 1,5% del Fondo sanitario a las intervenciones en materia (hoy es el 0.8%); la transformación de las acciones de reducción del daño desde proyectos una tantum a partes integradas del sistema; acciones incisiva en la cuestión de los detenidos (por ejemplo a través de una eficaz promoción de medidas alternativas a la cárcel); la atención al tratamiento psico-social, que hay ligar al farmacológico, a partir de la inserción al trabajo de los drogadictos; el relanzamiento de las políticas juveniles; la inversión de recursos contra el alcoholismo, “el Una primera respuesta llegó desde el Departamento nacional Políticas Antidroga: en el encuentro con los representantes del grupo, el 28 de septiembre, el ministro para las Relaciones con el Parlamento (delegado a las políticas antidroga) Giovanardi se comprometió en garantizar la máxima participación
posible a la Conferencia de Palermo. Pero frente a la intención del gobierno, reiterada por el ministro, de
presentar en el Parlamento el proyecto de ley sobre las drogas, el grupo se reservó participar o menos a la Conferencia. Una invitación a disertar lo que definió como “una operación puramente propagandista” llegó del europarlamentario de Refundación Comunista Giusto Catania: “no legitimemos con nuestra
presencia – dijo – la iniciativa del gobierno. Construyamos, en cambio, una iniciativa alternativa con un amplia cartel de fuerzas políticas y sociales”.
Un atentado mafioso
Y como si no bastaran todas las dificultades ilustradas por el grupo “No encarcelad nuestro crecer”, una mala noticia, justo al día siguiente al encuentro, el 23 de septiembre, llegó desde Messina, donde la asociación Lelat (Lega Lotta all’Aids e alla Tossicodipendenza, Liga de Lucha al Sida y a la Toxico- dependencia) fue victima de un grave atentado mafioso (el séptimo en apenas tres años). La nueva sede concedida por la Municipalidad tras años de espera fue devastada e incendiada: en las habitaciones se encontraron incluso perros ahorcados y crucifijos, colgados de las ventanas. Pero no es todo: poco después, un grupo de madres de los barrios marginales agredió a los voluntarios, diciéndoles que se fueran, y atacando a la Municipalidad por haber concedido “a los drogadictos” el único espacio público del barrio. Y, para terminar, en la noche entre el 25 y 26 de septiembre, en los muros del edificio aparecieron frases del siguiente tenor: “No queremos a los drogadictos”, “Terminaréis muy mal”, “¡Que viva el fascismo!”. Sin embargo, los voluntarios de la Lelat ya señalaron que no se dejarán impresionar: “esta estructura – explicó Anna Maria Garufi, presidenta de la asociación – habría realizado también
actividades para los niños: el baby-fútbol, el post-escuela, un centro social. Nuestro proyecto no cambia. Nos comprometemos a poner todo en orden. Lanzamos un llamado a los empresarios de Messina para que nos ayuden a la reconstrucción: sirve dinero, material, mano de obra”.
DESPUÉS DEL PLAGIO, EL PLACET. EL CASO DEL AUTOR DEL DOCUMENTO DE
TRABAJO DEL SÍNODO
32999. ROMA-ADISTA. El padre Nicola Bux, autor del Instrumentum Laboris que va a constituir la
base del Sínodo sobre la Eucaristía que ha suscitado duras críticas (ver número verde adjunto), ex docente del Pontificio Instituto Bíblico, fue acusado, en los años 90, de plagio. Lo afirma el último número del semanal inglés “The Tablet”, añadiendo que el profesor, vinculado a Comunión y Liberación, ahora vice- director en el Instituto de Teología ecuménica “San Nicolás” de Bari, no fue más invitado a tener cursos en el Pontificio Instituto Bíblico después de que se descubrió que, en 1996, había adjuntado a su texto, fragmentos enteros de obras de o tros estudiosos, sin citar la fuente. La acusación de plagio, explica el Tablet, ya había sido hecha pública en el 2000 en la revista del Pontificio Instituto Bíblico, “Ecclesia orans”, en la cual el jesuita padre Robert Taft, uno de los
máximos expertos mundiales de Iglesia oriental, en una recensión del libro de Bux “La Liturgia de los Orientales”, había escrito que el religioso había copiado “literalmente (incluidos, a veces, los errores).sin el debido permiso” la obra de por lo menos tres estudiosos, entre los cuales Taft mismo. Y él rápidamente se había encargado de informar a los autores plagiados y las autoridades académicas Resumiendo, se trata de un “accidente” para nada desconocido a la comunidad académica de Roma, que empezó a nutrir sentimientos críticos hacia Bux. Pero a pesar de esto, el cardenal Jan Schotte, ex
secretario general del Sínodo, fallecido en enero pasado, eligió a Bux para la redacción del Instrumentum
Laboris del Sínodo que se abre el 2 de octubre. No solamente: Bux, que en 2002 fue nombrado Consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe, posteriormente fue “aprobado” formalmente por el papa, la semana pasada, como uno de los 32 adiutores (expertos) nombrados para el Sínodo, la mayoría de los cuales, observa el Tablet, desconocidos a la comunidad internacional de los liturgistas.
FUNDAMENTALISMOS AL BANQUILLO DE LOS ACUSADOS EN EL ENCUENTRO DE
“TURÍN ESPIRITUALIDAD”: UNA RISA NOS ACERCARÁ A LA PAZ
33000. TURÍN-ADISTA (por el corresponsal) Extraordinario el éxito de público de la edición de este
año de “Turín Espiritualidad. Preguntas a Dios, preguntas a los hombres”, que se concluyó el 25 de septiembre después de cinco días de conferencias, debates, ensayos teatrales, con la participación de ilustres huéspedes italianos e internacionales. Cuatro las grandes temáticas a través de las cuales se articularon los eventos: “Fundamentos y fundamentalismos”, “En qué cosa cree quien no cree”, “Las nuevas moralidades” y “Creer y trabajar en el mundo laico”. En el marco sugestivo del Teatro Carignano, fue la discusión, muy seguida por los asistentes, entre Michel Onfray, autor del “Tratado de
ateología”, y Alberto Melloni sobre “Tamaño y miseria del creer y del no creer” (la trascripción será
próximamente publicada por Adista) que abrió el ciclo de la reseña. Participaron, entre otros, a los encuentros: Serge Latouche y Luigi Ciotti (Ética y Economía); Richard
Rorty y Gianni Vattimo (Una ética para los laicos); Andrea Gallo, Paolo Flores D’Arcais, Soheib
Bencheikh, Stefano Levi della Torre, Daniele Garrone y Luigi Accattoli (Des-bordes: ¿fe o
democracia?); Tariq Ramadan y Lilia Zaouali (Islam a confronto); Paolo Naso (El neo-
fundamentalismo protestante estadounidense); Marcello Chini y Massimo De Carolis (¿La ciencia es
fundamentalista?).
Entre las citas más esperadas y emocionantes, el enfrentamiento entre Enzo Bianchi, prior de la
Comunidad Monástica de Base, y el escritor israelí Amos Oz sobre “La reconciliación más allá del
fanatismo”. Oz inició afirmando que hay que despejar el campo del error de considerar al fanatismo como un producto directo de la miseria y de la desesperación material. Si es verdad que estos elementos pueden concurrir para crear un ambiente que favorezca el nacimiento del fundamentalismo, la raíz profunda del fenómeno está en otra parte. Otro error común en los análisis recurrentes es, según Oz, el enfoque “colectivista” en la identificación de responsabilidades morales y políticas: “uno de los mitos de nuestra época” sostuvo el escritor “es la identificación del “mal” siempre con “un conglomerado impersonal, por ejemplo un determinado gobierno, una determinada multinacional”. En cambio, hay que partir del individuo para comprender el origen del fundamentalismo y poner las bases para una perspectiva de reconciliación. El fundamentalismo nace partiendo de la relación con personas inmediatamente más cercanas, con los familiares, el cónyuge, los hijos. Es el impulso a pretender que otro cambie, por su mismo bien, que puede ser identificado como la dinámica-arquetipo de toda supresión de la diversidad en nombre de una verdad más grande y justa. “El fundamentalista” afirma Oz “es un gran altruista. Siempre está interesado a vosotros y a si mismo”: también aunque tenga que matar para seguir su ideal de redención. Oz cuenta de un grafito en un muro de Jerusalén que dice “Dios es amor”, modificado por una mano anónima con la siguiente acotación: “Hermano, hazme un favor, El padre Enzo Bianchi subrayó como fuese necesario superar la estrecha simplificación del binomio Islam-fundamentalismo. En efecto, las tres grandes religiones monoteístas conocieron el drama de la degeneración en la intolerancia y en el fanatismo. La misma historia de la Iglesia es caracterizada por muchos episodios de violencia contra la alteridad interior (los denominados “heréticos”) y exterior (los judíos, los infieles “sarracenos”). Pero también en años más recientes, el mundo cristiano ha sido atravesado por el fanatismo: piénsese en el enlace entre nacionalismo e identidad religiosa en los hechos que ensangrentaron la ex Yugoslavia, o – llegando hasta la actualidad – es suficiente referirse a un cierto ambiente estadounidense que proclama “Dios es con nosotros”, a promoviendo la guerra contra Irak. Además, según el prior, no hay que descuidar esa forma de “integralismo ético” que se está abriendo camino en el occidente, pretendiendo imponer los modelos éticos de una reducida comunidad a toda la sociedad y a sus estructuras jurídicas (a este propósito se citan las cruzadas antiabortistas en Estados Unidos, donde algunos extremistas incluso asesinaron algunos médicos que practicaban el aborto de manera absolutamente legal y en estructuras especializadas). En fin, Amos Oz intenta encontrar una estrategia para salir de esta s perversas espirales. En primer lugar, según el autor de “Una historia de amor y tiniebla”, hay que saber escuchar y valorizar las ideas de los sectores moderados en el seno de las mismas comunidades implicadas en los conflictos: sólo quien tiene los mismos valores, la “misma cara”, puede ser un interlocutor que puede tener capacidad de persuasión hacia los intolerantes. En segundo lugar, afirma Oz, “creo en la enorme potencia del humorismo. Por otra parte, nunca he visto a un fanático religioso con sentido del humor; cuando aprenderemos a reírnos de nosotros y de nuestras creencias, habremos dado un gran paso adelante hacia la paz”.
DESPUES DE LA METAFISICA, LA FE.
ENTREVISTA A GIANNI VATTIMO
33001. TORINO-ADISTA (del enviado). Una de las sesiones más seguidas de “Turín Espiritualidad”
(“Torino Spiritualità”) fue la lección de Richard Rorty – presentada por el filósofo Gianni Vattimo -
titulada “Una ética para laicos”. Rorty, ilustre exponente del post-empirismo estadunidense y autor junto a Vattimo de “El futuro de la religión”, reconstruyó las bases filosóficas de la polémica sobre el
relativismo reactivada en los últimos tiempos por Ratzinger. Contraponiendo un enfoque anti-
metafísico al “fundamentalismo” de quien extrae (literalmente “funda”) los valores éticos de una estructura eterna inscrita en la realidad y en la naturaleza humana, Rorty propone un modelo de convivencia civil inspirado a un recorrido “totalmente horizontal” de escucha del “deseo” de los otros, y de una ampliación, cada vez más sugestiva, de esta esfera de la alteridad. A propósito de estos temas, ADISTA entrevistó al filósofo Gianni Vattimo.
En la encíclica “Fides et ratio”, Juan Pablo II escribió que la filosofía moderna “en vez de
aprovechar las capacidades que el hombre tiene de conocer la verdad, prefirió subrayar sus límites y

condicionamientos. Derivaron de ahí variadas formas de agnosticismo y relativismo, que llevaron a
la investigación filosófica a empantanarse en las arenas movedizas de un escepticismo general “. Tal

relativismo, contra el cual se ha referido frecuentemente el papa Ratzinger, lleva en realidad al
reemplazo de la búsqueda de la “verdad” por un “consenso lingüístico Inter.-subjetivo”. ¿Pero,
cómo es posible argumentar aun racionalmente, a propósito del consenso inter-subjetivo, si
renunciamos a la pretensión de tomar un fundamento válido para todos?
Efectivamente me doy cuenta del problema del relativismo. Pero mientras tanto, como premisa,
constataría que la esperanza, la fe, la convicción de que en el pasado la metafísica ha tenido para coger los fundamentos últimos, nunca ha producido gran paz. No se trata de que lleguemos de una era en la que, como se pensaba a los fundamentos últimos, todos estuviesen de acuerdo. Es verdad que la metafísica siempre creyó alcanzar los fundamentos últimos; de hecho, nuestra cultura del pasado, con todas estas convicciones ha producido frecuentemente enfrentamientos entre absolutismos de diversa orientación. Por lo tanto, empezaría por despejar el terreno de esta tesis: “se no hay fundamentos últimos será el caos”. El caos es de donde llegamos, más aun, según algunos de nosotros – como por ejemplo Rorty, que habló aquí en “Turín Espiritualidad – si acaso, el caos nace cuando hay una cantidad de gente que cree haber llegado a los fundamentos últimos. Luego, globalmente, debo decir que personalmente, habiendo pasado la vida leyendo casi exclusivamente Nietzsche y Heidegger, estoy convencido de que la cuestión del fundamento último puede ser referida a lo que Heidegger llama la “metafísica”, es decir la pretensión de identificar objetivamente la estructura del ser dada ante nosotros. Pero todo esto para Heidegger y los existencialistas constituía un problema: ¿si la estructura del ser es dada ante nosotros, nosotros, donde estamos? ¿La miramos del externo? ¿Y si, en vez, la miramos del interior, es posible que la miremos objetivamente aferrándola como última, dado que estamos dentro? Este es también un tema de Jaspers: dado que estamos dentro, no podemos establecerlo de una vez por todas. Es la cuestión de la que se discutía también a comienzos del siglo XX: ciencia del espíritu y ciencia de la naturaleza. Es de ahí que viene Heidegger y de aqhí que viene también el existencialismo. Teóricamente de la naturaleza podemos dar una explicación objetiva porque no somos distantes; de los animales, de la física, del funcionamiento de la electricidad; pero cuando hablamos de la historia cómo podemos objetivarla ante nosotros, dado que estamos totalmente involucrados? Este discurso de la objetividad de los principios últimos afferrables objetivamente en modo neutral respecto a los sujetos que se agitan en torno, es una imagen de tipo cientístico, según Heidegger, pero también según Nietzsche y según muchos otros. Es decir, se pretende aplicar a nuestro mundo de valores, de experiencias, un principio científico. No solo; Heidegger y sobre todo Nietzsche, avanzan la sospecha – a mi juicio legítima – que la pretendida objetividad está siempre vinculada a la autoridad. Es decir, se podría decir: si alguien me habla de la verdad, tomo la pistola, porque es evidente que me quiere imponer algo que no veo, no entiendo o de lo que no estoy convencido. Quiere decirme: “Tú eres hombre, por lo tanto debes”. Y en todo esto, luego está la ley de Hume, según la cual no se puede obtener una norma de un hecho: si eres hombre, eres hombre, si no lo eres, ´por qué tendrías que serlo? No pueden fundar la idea de que como mi “naturaleza” es aquella, antes aun de que me de cuenta, debo hacer ciertas cosas. Por lo tanto, existe una sospecha frente a la objetividad que me parece muy razonable si se agrega que en el fondo, justo el cristianismo nos ha liberado del mito de la objetividad. Los teólogos que se esfuerzan en demostrar que debemos creer porque tenemos pruebas históricas que Jesús ha resucitado, podemos esperar.Yo puedo incluso creerlo, mas aun me profeso cristiano, pero porque creo que, leyendo, en el Evangelio se me dan nastantes razones internas para hacer caso a una noticia tan inverosímil.
A propósito de esto, en “Después de la cristiandad”, Ud. escribió que en las postmodernidad “justo
porque el Dios, fundamento último, es decir la estructura metafísica absoluta de lo real, no es más
sostenible, por eso mismo es de nuevo posible creer en Dios (.) Si Dios ha muerto (.) ha

terminado también la necesidad del ateismo filosófico”. Ahora – si interpretamos bien el sentido
de su discurso – tal concepto “débil” de religión es también más coherente para poder desarrollar
la verdad práctica del Evangelio, o sea el amor y la caridad. Si el futuro de la religión consiste en
aceptar este menaje particular de fe liberada de la metafísica objetivista ¿Qué futuro tiene esta
Iglesia, que va en la dirección opuesta al vuelvo que Ud. sugiere?

Es verdad que si uno mira esta Iglesia podría sentirse desesperado. Pero la experiencia nos dice que también la Iglesia ha hecho de todo en el pasado. Es una especie de arma de doble filo ver que la Iglesia – incluso la Iglesia de Hoy con sus vínculos políticos – está en vías de arruinarse. Es una cuestión que evoca también la providencia divina: a pesar de todos los papas que se han sucedido, con todos sus errores, a pesar de eso, la Iglesia ha sobrevivido. Por lo tanto, se puede cobijar algo de esperanza. Sin embargo, no podemos poner resistencia a la prudencia. Es decir, viendo como están las cosas, un cristiano debe preocuparse de la Iglesia. Por lo menos yo me siento involucrado en una empresa de salvar a la Iglesia. Estoy convencido de que la Iglesia debe sobrevivir de alguna manera porque de otro modo no se transmite la Escritura, no se transmite la Revelación. No se si una vez que hemos establecido que existe la prensa, que hay computadores, podremos eliminar a la Iglesia, porque para los católicos, el asunto es que hay dos fuentes de Revelación: las Sagradas Escrituras y la tradición. Entonces, personalmente me siento católico moderadamente, pero de todas maneras, si no hubiese habido alguien que me daba el Evangelio o el librito de oraciones cuando era niño.Por esto le estoy reconocido a la Iglesia. Sé que debo prever una forma histórica de transmisión de los textos, con toda la interpretación y la pertenencia a la comunidad que llevan de base. Por lo tanto, por un lado esta Iglesia me escandaliza y me hace enfurecer, por el otro estoy convencido – justamente por esto – que debo plantearme el problema de cómo hacerla sobrevivir. Si pienso a ello, puedo nutrir algún tipo de indulgencia hacia ciertas actitudes pontificias y arzobispales. A veces pienso que la insistencia del papa en la función reproductora del sexo, en la Iglesia en la época de su reproducibilidad técnica (parafraseando a Benjamín) se relacione, no tanto a una sexofobia inmediata, sino al hecho que la disciplina de los usos sexuales, de la familia, de la reproducción, del eros sea un modo de tener a la gente prisionera. Es justo la estructura de la neurosis de sumisión: el padre bueno y castigador. Por eso entiendo que haya elementos que tienen un sentido. En suma, ahora soy un democrático fiel, uno que cree en la democracias: pero hasta cuándo? En el sentido de que si ganara tres o cuatro veces Berlusconi en italiano, empiezo a convertirme en partisano de la revolución, probablemente autoritaria, aunque si probablemente poco cruenta. Esto, para decir que también en la Iglesia lo que me escandaliza es el autoritarismo, pero como la Iglesia es una entidad histórica complicada, son toda su herencia, en suma, tendrá sus buenas razones para serlo. Lo entiendo bien, por lo tanto tiendo a justificar muchas cosas. Por ejemplo, cuando se discute acerca del Concordato. ¿Pero cómo – se me podría objetar – el Concordato con los fascistas? Pienso que el Papa en ese momento – en el año 1929 – tratando de pacificar la situación italiana tuvo que aceptar el poder que se había instaurado. Probablemente con algo de placer : prefería obviamente Mussolini a Stalin, obviamente. Pero, quiero decir que existe un consunto de consideraciones históricas por lo que no soy, en modo total, anticlerical. Soy un buen anticlerical creyente . Quisiera una Iglesia no de amor libre alegremente – en tanto los conventos son los lugares más cómodos para el amor libre – pero querría una Iglesia más liberal, más tolerante, más dialogante, menos autoritaria. No sé si sea posible. Este es el
Todavía una cosa, digamos de carácter filosófico. ¿Qué fuerza efectiva puede tener, en términos
de potencia de choque, esta ética del diálogo del que Ud. habla? Reflexionando sobre la historia del
pensamiento débil como historia de la progresiva secularización del occidente, me viene a la mente

la frase con la que se abría la “la Dialéctica del Iluminismo”: “La tierra completamente iluminada
resplandece a la enseña de triunfal desventura”. En otras palabras, Horkheimer y Adorno, veían en
la caída positiva de las metafísicas, la afirmación negativa del triunfo de la lógica de las relaciones
de fuerza. Este es el sentido de Nietzsche como “implacable ejecutor del Iluminismo”. Ahora,
frente al hecho que se asoma de nuevo la barbarie en el mundo actual, ¿qué fuerza “muscular”

tiene esta ética de la caridad así fundada, o mejor dicho no fundada?
Es verdad que hay que enfrentar este asunto del riesgo de que el más fuerte tenga razón. Pero aceptar que, si existen principios metafísicos, somos libres de la ética del más fuerte es solamente una estafa ideológica. Son los principios metafísicos los que formulan, antes que nada la ética del más fuerte. La racionalidad de la historia está vinculada a quien vence. Quienes vencen describen racionalmente la historia, o describen lo real como fundado metafísicamente sobre principios. Son quienes pierden los que no creen en los principios. ¿Entonces no creen en los principios y, por lo tanto, se desencadenan? En cierto sentido sí: la idea de la voluntad de potencia de Nietzsche no es, luego, tan dramática. En Hobbes, por ejemplo, el hombre de la jungla está en la condición de “homo homini lupus”. ¿Y que hace? ¿Se arma y se convierte en nazi? No, hace un estado. Es decir, al final, es en el mundo sin principios donde se descubre la importancia de ponerse de acuerdo. Y, naturalmente ponerse de acuerdo comporta muchos compromisos, también disparidades, no hay igualdad perfecta. La igualdad perfecta es un ideal que guía sin embargo a la gente que se ha cansado de tener que andar armada hasta los dientes, amenazada en cada esquina. Y esto – en suma – me parece un hermoso descubrimiento de la civilización moderna, que luego se puede traducir en muchos sentidos. Es decir, cuando no hay principios, me doy cuenta de que soy parte de un conflicto, o de un diálogo, o de enfrentamientos humanos que me permiten darme cuenta de mi diferencia con el Padre Eterno. Si no, parece como si yo me sentara en la silla del árbitro de tenis y mirara hacia abajo a esos desgraciados que luchan. Yo soy un elemento en lucha. Este es relativismo, pero no de tipo escéptico. Porque solamente el Padre Eterno puede ser un relativista escéptico: mira hacia abajo y no le importa.Es una cuestión de no creerse Dios, creer en Dios, pero no identificarse demasiado en él. Obviamente, esto es algo que tendría que ser predicando también al pontífice.
Y sin embargo, en la actitud de lka CEI, en su interventismo sobre asuntos políticos en los últimos
tiempos, hay algo más allá del principio de autoridad. No se trata solamente de la declinación de
preceptos específicos a partir de una visión precisa de la naturaleza humana. Aquí nos encontramos
frente al intento de imponer una cierta visión de la “vida buena” (ya de por sí opinable también
“internamente” incluso a quien no comparte este ideal de “vida buena”. Esto implica una ruptura
con los principios del orden liberal, entendiendo por ello la tutela de la esfera privada de los
individuos respecto al peligro de un estado ético que superponga moral y derecho, pecado y delito.
¿Cuál es su opinión sobre este tema?

Sí, este es el punto. Digamos que una sociedad democrática – lo dijo también el papa en su homilía pre- cónclave, recogida por Rorty en su conferencia – parece fundada sobre el relativismo. Y en lo que concierne al ámbito político, tal actitud – dice el papa – está bien. “Pero no en absoluto”, agrega. Cuando se empieza a decir esto, siempre hay alguien que establece el límite. Cuando uno introduce la interpretación en una situación simuladamente objetiva no sabe donde irá a parar. ¿Por qué quién establece hasta qué punto vige el principio de la interpretación y cuando el principio de la objetividad. Esta distinción es objetiva? Entonces todo se complica, en el sentido que ya no hay interpretación, sino solo objetividad. El asunto es complejo. Volviendo a la pregunta: ¿qué legitimidad tendría alguien que quisiera fundar las leyes de una ciudad sobre su propia visión de vida buena? Esto no tiene sentido. Creo que lo afirmó incluso McIntyre que es también católico. Que la única idea de vida buena es aquella en la que cada uno puede, libremente, respetando a los otros, elegir el propio ideal de vida buena. Y este es el problema. Mientras en la idea de legiferar sobre las cosas existe siempre una actitud pedagógica que implica una distinción entre maestros y discípulos, entre quien sabe y quien no sabe. Y esta actitud se ha realizado felizmente en la historia, aunque no aun completamente.

Más allá de la legitimidad, ¿ se trata de un diseño realista a medio-largo plazo – en el cuadro de la
sociedad italiana contemporánea – lo de ubicarse como guía “político-moral” de un mundo católico
secularizado y dividido en diversas fracciones? Quiero decir ¿qué capacidad real de incidencia tiene
la Iglesia sobre temas en los que generalmente los católicos mismos demuestran total distancia,
como conducta, de los preceptos de la jerarquía? Pienso, por ejemplo, a la moral sexual de la Iglesia
y al comportamiento efectivo de los jóvenes, incluso católicos, en relación con este ámbito de su

vida.?
Sí, los jóvenes católicos que van a la convención papal escuchan, vitorean al papa, y mientras tanto dejan
trescientos mil preservativos usados.Tengo la impresión de que, paradójicamente, es más fácil para un cristiano obedecerle a la jerarquía cuando va a votar que no observar los mandamientos en su vida privada. En el sentido que se podría decir que hay una necesidad de “santidad” que las masas satisfacen idealizando ideológicamente una sola persona, el papa. Hay una “imaginarización” de los preceptos. Por ejemplo, se debería ser casto, sin embargo si los obispos ordenan votar por Berlusconi, por ejemplo, me es más fácil votar por Berlusconi que respetar el sexto mandamiento en mi vida privada. Por otra parte, la Italia democratacristiana nunca ha sido demasiado casta, hay una especie de separación. No se trata de demostrarle al papa que si ilusionaba cuando hablaba a estos jóvenes que antes lo aclamaban y que luego, en la noche, tenían libremente relaciones sexuales. Hay una lógica: se vive en la imagen. ¿Cuándo es que este mecanismo, es decir el respeto de los diktat de la jerarquía puede caer? Cuando la gente tiene verdaderamente hambre. Felizmente en Italia – por ahora – no va tan mal. Por lo tanto uno puede considerar la política, el voto político como una demostración de pertenencia “blanda”. Y esta termina por ser la única forma de observancia. Que es casi como ir a misa; pero hay más gente que vota derecha que la que va a misa. Porque ir a misa es aun un poco más incómodo que votar de ven en cuando por quien te dice el cardenal Ruini.
SANT’ANGELO A SCALA: PRUEBAS DE PAZ ENTRE EL NUEVO OBISPO Y LA
COMUNIDAD DE DON VITALIANO
33002 SANT’ANGELO A SCALA-ADISTA El pasaje a la diócesis de Avellino de la parroquia de
Sant’Angelo a Scala, hasta el pasado mayo bajo la jurisdicción de Montevergine (ver Adista n. 45/05) parece que ha traído importantes novedades para los habitantes del pueblo donde, por 10 años (hasta finales de 2002) don Vitaliano della Sala fue párroco.
Contra la remoción de don Vitaliano y ante el rechazo del abate de Montevergine, monseñor Giovanni
Tarcisio Nazzaro, de escuchar sus razones, los habitantes de Sant’Angelo a Scala habían comenzado,
desde ya tres años, una radical (y original) forma de protesta: contra el obis po, pero también para denunciar la actitud hostil del párroco que reemplazó a don Vitaliano, don Luciano Porri: no sólo
habían dejado de asistir a la parroquia, sino que hasta de entrar a la iglesia, prefiriendo ir a misa a las parroquias de los países cercanos. Pero hoy, gracias a la mano tendida del nuevo obispo, el conflicto parece haber tomado el camino de la reconciliación. “Decidimos dar la mano – dijo Massimo Zaccaria, de la asociación ‘O Ruofolo – sobre
todo porque, finalmente, fuimos escuchados. Hemos comenzado un dialogo con lel vértice de la Iglesia,
y esto deja buenas esperanzas para el futuro.
LAS ESPERANZAS DE EL PADRE VITALIANO DESPUÉS DEL ABRAZO ENTRE
MONSEÑOR MARINO Y LOS FIELES DE SANT’ANGELO. ENTREVISTA
33003. SANT’ANGELO A SCALA-ADISTA. La “reconciliación” entre los habitantes de Sant’Angelo
a Scala y su obispo (ver noticia anterior) es el resultado de un largo trabajo diplomático comenzado ya antes del verano por monseñor Francesco Marino cuando, de manera informal, el obispo le había
concedido al padre Vitaliano Della Sala que volviera a celebrar misa, “condonándole” así al ex párroco
de Sant’Angelo las últimas semanas que quedaban de los 6 meses de suspensión a divinis. (ver Adista n. 19/05). En las pasadas semanas, el obispo de Avellino había permitido al padre Vitaliano volver a celebrar en todo el territorio diocesano, desestimando otra increíble medida de su antecesor, que desde julio de 2003 le había impuesto al “sacerdote desobediente” decir misa sólo en la iglesia de Santa Anunciada y San Guillermo en Mercogliano (a unos diez kilómetros de Sant’Angelo a Scala). La disponibilidad manifestada por el nuevo obispo de Avellino, monseñor Francesco Marino, de ponerle fin a la marginalización eclesiástica a la que el padre Vitalianohabía sido renegado durante años por parte de monseñor Tarcisio Nazzaro, estimuló al padre Vitaliano a escribirle una carta a la comunidad de
Sant’Angelo, invitando a sus ex parroquianos a un gesto de distensión con relación a monseñor Marino y al nuevo párroco. En la carta, con fecha 20 de septiembre, el padre Vitaliano reitera que la suya “es y siempre será una “obediencia de pié”” y que por lo tanto insistirá en el “recurso canónico utilizando todos los medios que la Iglesia me permite contra la medida de remo ción que – escribe – sigo considerando injusta,”. Sin embargo, el padre Vitaliano pide a sus ciudadanos que “reciban a su nuevo administrador parroquial, don Antonio De Feo, y que colaboren con él sin animosidad, con lealtad y sinceridad, con dignidad, queriéndole como me habéis querido”. Y de seguir amando la Iglesia que, explica el padre Vitaliano, “podemos pretender que sea mejor, siempre más fiel a Cristo, no a si misma. Pero no tenemos que desear otra”. Hicimos algunas preguntas al padre VitalianoDella Sala con relación a la “reconciliación” entre la
El obispo retiró todos los limites de ejercitar el ministerio que monseñor Nazzaro te había
impuesto en los últimos años. Implícitamente, te reconoció que se te había hecho una injusticia. A
pesar de esto, no te devolvió la parroquia que te había sido quitada en 2002. Y mientras tanto te
quedas sin cargos pastorales en la diócesis. ¿Por qué? ¿Piensas poder regresar a Sant’Angelo o de
tener de nuevo una parroquia?
Ahora pienso que está claro a todos que, en lo que me concierne, hubo un furor desproporcionado e
inmotivado. Ahora hay que darle tiempo al obispo de Avellino para que todas mis injusticias se resuelvan. Por lo que tiene que ver con mi eventual regreso como párroco de Sant’Angelo a Scala, pienso que el obispo esté esperando que se pronuncie la Signatura Apostólica donde yace todavía mi recurso contra la remoción; obviamente, estaría listo para retirarlo si se presentaran condiciones favorables. Pero será difícil para mis superiores sostener que no puedo ser párroco en Sant’Angelo a Scala, mientras que
La comunidad de Sant’Angelo a Scala y el nuevo obispo han empezado un camino de
reconciliación. En este contexto, ¿piensas que haya riesgo de que la experiencia de “cristianismo
ecuménico”, de iglesia desde la base, comenzado por la comunidad en los últimos años tenga una

reestructuración?
Yo espero que no y, conociendo a mis parroquianos desde hace tiempo, estoy seguro de que llevarán la experiencia de participación, de democracia, de comunidad de base, vivida en estos tres años, adentro de la estructura parroquial, y esto será realmente un hecho positivo y nuevo. Las cosas aprendidas, soñadas y experimentadas, a un cierto punto, hay que p racticarlas; de otro modo proponemos una teoría buena y sin hechos concretos: la apuesta de la comunidad de Sant’Angelo a Scala es esta. Sería peor fosilizarse en una disensión y en una crítica consuetudinaria o “por desquite”.
¿A qué punto son los recur sos canónicos subscritos, colectivamente, por los habitantes de
Sant’Angelo a Scala, presentados a la Signatura Apostólica contra tu remoción del cargo de
párroco?

Como respuesta, recibieron solamente un silencio atronador, tampoco una respuesta negativa, por lo tanto hay que considerarlos como rechazados. Queda mucha desilusión por la frialdad, la falta de humanidad y de caridad de los tribunales eclesiásticos. Personalmente, pienso que la Iglesia haya echado a perder, una vez más, el dialogo con la base y el respeto por los derechos de las comunidad. Se podía aprovechar para hacer “verdad en la caridad”, se eligió el silencio arrogante y la indiferencia del poderoso hacia el indefenso.
HOMBRES Y MUJERES DE LA IGLESIA DE PISTOIA LLAMAN AL OBISPO: TEMEMOS EL
RIESGO DE UN “CISMA SUMERGIDO”
33004. PISTOIA-ADISTA. La distancia de la Iglesia “real” de las expectativas suscitadas por el Concilio,
la falta de un efectivo diálogo interior, abierto a la participación del laicado en el pleno respeto de los roles, y la transformación de la religión en un factor cultural de identidad que cede a los fines políticos, son los elementos sobre los que se centra una carta abierta dirigida al obispo y al consejo pastoral de Pistoia, subscrita por unos treinta católicos compro metidos en varias actividades de la diócesis. La carta ha sido escrita con tonos moderados y propositivos, pero no renuncia a levantar con honestidad las grandes cuestiones que están al origen de “inquietud e incomodidad”. Además, la diócesis de Pistoia había sufrido, en julio pasado, duras polémicas después de las declaraciones del obispo Simone Scatizzi contra
el registro de las uniones homosexuales instituido por el consejo comunal de la ciudad. Monseñor Scatizzi había estigmatizado una cultura que “está poniendo en crisis la propia virilidad del hombre” (ver Adista n. 57/05). Seguimos con el texto integral de la carta.
CARTA ABIERTA AL OBISPO Y AL CONSEJO PASTORAL DE LA DIÓCESIS DE PISTOIA
Recientes eventos nacionales y locales y una constante reflexión sobre las temáticas eclesiales, que nos acomuna desde tiempo y nos encuentra en sustancial concordia, nos estimulan a expresar algunos pensamientos y proponerlos a la atención de la Iglesia de Pistoia, de la que somos parte, en el intento y con la esperanza de contribuir al debate, a una confrontación y a una discusión constructiva. Habíamos creído en el concilio Vaticano II. Una Iglesia que aceptaba renovarse volviendo a los orígenes apostólicos, pero cargada de todas las instancias positivas de la modernidad; que quería ser sobre todo comunidad de servicio, que finalmente le daba voz a los laicos, que sabía escuchar a los “demás”, al mundo, dejándose llamar de éste, que practicaba el perdón y la tolerancia, signos visibles de la misericordia de Dios y del amor de Cristo. Habíamos creído en una nueva visión de la moral, que pusiera al centro las huellas de Cristo, en un camino que cada vez se iba haciendo más perfecto, y que no se redujera a una serie esquemática de normas objetivas, muy detalladas sobre todo en campo sexual. Esperábamos en una Iglesia que, poco a poco, abandonara sus privilegios y se pusiera, pobre con los pobres, al servicio de los últimos, haciéndose creíble por su estilo “otro” del mundo. Una Iglesia que supiera también callarse, que no produjera certezas sobre todo, sino todo lo contrario, reconociera que no tiene respuestas inmediatas para cada interrogante puesta por los tiempos; que supiera admitir humildemente sus propios errores y pecados (pasados, pero también actuales) sin esconder la mediocridad que es presente también en ella y le impone – según el dictado conciliar – una tensión Hoy nos parece coger orientaciones y opciones de marca totalmente diferente, que despiertan en – Mirando los espacios interiores de la Iglesia, la frustrada realización de aquel clima de dialogo inaugurado por el Concilio, del que es signo la escasa atención a la voz de los laicos, relega a muchos a una condición de marginalidad: de la cual pueden originarse actitudes ya sea de silencioso oportunismo, ya sea de doloroso “cisma sumergido”, según la definición de un anciano, importante católico como el filósofo Pietro Prini. – Mirando la relación Iglesia-mundo, se nota el afirmarse de la dicha “religión civil”, un cristianismo que hay que asumir – por parte de ateos declarados – como reserva de identidad cultural en sociedades que carecen de puntos de referencia, un cristianismo que hay que utilizar, apartando el específico religioso, como baluarte de valores de un Occidente amenazado. ¿Cómo no sentir que el precio de una mayor visibilidad de la Iglesia en la sociedad, del aumento de su propio peso, la disminución de su carga profética, su renuncia a juzgar los poderes? (el ejemplo de los Estados Unidos de Bush es elocuente: grupos de cristianos fundamentalistas han trocado leyes tranquilizadoras en materia de ética sexual con un “silencio atronador” sobre la guerra en Irak y – En fin, mirando hacia la “teología de las realidades de la tierra”, tal vez nos parece olvidada la preciosa distinción de roles que partió del Concilio Vaticano II: a los pastores una predicación evangélica centrada en los principios, la fuerza del discernimiento pero protegiendo la inspiración unitaria propia del mensaje de Cristo; a los laicos cristianos la búsqueda de complicadas y siempre provisorias soluciones normativas a los problemas sociales, económicos y políticos que surgen. Búsqueda que hay que cumplir en el camino común con los otros hombres, en la confrontación con componentes no religiosas de la sociedad o expresiones de distintas religiosidades: concientes de no poder avanzar, en un clima no más de “cristiandad”, el derecho de dictar una ética pública, En este propósito nos aparecen iluminantes y dignas de meditación algunas palabras de Carlo Maria Martini reunidas en un reciente artículo de Enzo Bianchi (publicado en el periódico La Stampa en pasado 7/8, titulado “Seáis profetas, pero no entréis en política”): “Para la anunciación profética y valiente del evangelio, a veces son necesarios “grandes silencios”, a veces una “palabra clara”, pero los unos y la otra deberían tener siempre y sólo una elocuencia profética. Esto parece teóricamente afirmado, y es reiterado también por el consenso eclesiástico que prohíbe a los ministros del culto la militancia política, pero de hecho se contradice constantemente por palabras que no están en el espacio de la profecía”. Nos parece que la Iglesia delineada por el Concilio todavía esté muy lejos del existir y que, en cambio, sólo partiendo de nuevo de aquel evento crucial, la comunidad cristiana podría volver a tocar el corazón de muchos hombres y mujeres de buena voluntad, que por el contrario se cierran en la dimensión privada o se dirigen a otras partes para buscar nutrición a su propia búsqueda existencial y religiosa. Lo nuestro quiere ser solamente una invitación a un diálogo abierto en una Iglesia que hoy sentimos Fernanda Barontini, Rossella Biagini, Paolo Biagioli, Giuseppe Bindi, Stefano Bindi, Anna Buonomini, Fausto Ciatti, Gabriella Coppini, Raffaele Cutolo, Fiammetta Fanuli, Luca Gaggioli, Alessandro Galardini, Alessandro Giaconi, Fabio Giaconi, Rosanna Grassini, Beatrice Iacopini, Giuditta Luciani, Margherita Magni, Mariangela Maraviglia, Paolo Massaini, Maria Pia Matteini, Mauro Matteucci, Daniela Nesi, Alessandra Pastore, Emanuele Potenti, Carlo Sabatini, Romilda Saetta, Tebro Sottili, Stefania Turchi
CELIBATO SACERDOTAL: QUE EL PAPA ABRA DE NUEVO LA DISCUSIÓN.
CONVENCIÓN DE LOS SACERDOTES CASADOS

33005. WIESBADEN-ADISTA. “Queremos declarar nuestro firme compromiso en renovar la Iglesia y
sus ministerios siendo fieles al espíritu del Concilio Vaticano II”: una “renovación que presenta una
nueva urgencia”. Lo dicen con claras letras los sacerdotes casados, en el documento conclusivo del VI Congreso de su Federación Internacional, que tuvo lugar en Alemania, en Wiesbaden, del 16 al 19/ y dedicado al tema “La renovación de los ministerios hoy”. A veinte años de su existencia, la Federación sigue chocando con el problema de siempre: la obligatoriedad del celibato, que hoy se convirtió en más urgente dada la fuerte escasez de sacerdotes en la Iglesia católica. Por ejemplo, en Alemania, en 2003 sólo la mitad de las parroquias tenía un propio párroco y son alrededor de 4 mil los sacerdotes que dejaron de ejercitar para contraer matrimonio. Muchos más son los que se adaptaron, con no pocos sufrimientos, a vivir relaciones clandestinas. “Nosotros – declaran los sacerdotes que en esta cita se reorganizaron en cuatro federaciones: latinoamericana, filipina, europea y norte-atlántica – confirmamos nuestro amor y nuestra lealtad hacia la Iglesia. No queremos crear de ninguna manera una Iglesia paralela y deseamos comenzar un dialogo constructivo con los obispos”. “Pero quisiéramos ayudar a la Iglesia a estar al servicio del mundo y a no ser un fin ella misma”.
Por lo tanto, los sacerdotes esperan que Benedicto XVI pueda por fin co menzar una discusión seria
sobre el argumento que implique también a los representantes de las diversas asociaciones de sacerdotes casados. A reavivar la esperanza de un debate ha sido la ordenación, el pasado de agosto, en la diócesis de Tenerife, del pastor anglicano David Gliwitzki, casado y padre de dos hijas, que se convirtió al
El caso de este sacerdote nativo de Zimbabwe no es un hecho extraordinario. Durante el pontificado de Juan Pablo II, 200 sacerdotes anglicanos se convirtieron al catolicismo y obtuvieron una dispensa para el
celibato. El punto es que: “una vez que se acepta que puedan haber excepciones”, relevó Proconcil, la “Coordinación de la iniciativa internacional hacia un Nuevo Concilio”, quiere decir que “no es una cuestión completamente inadmisible” y se podría “generalizar la que por el momento no es más que una excepción significativa de una regla intransigente”. Por lo tanto, le piden al papa que “siga y profundice estos cambios en diálogo con el conjunto de la Iglesia”. Tal vez en un Nuevo Concilio en Roma con Sobre el caso Gliwitzki intervino también el importante abate de Montserrat, Josep Maria Soler,
admitiendo que vería con buenos ojos un debate sobre la supresión del celibato: “siempre es positivo poder discutir sobre estas cosas” dijo, y avanzó la hipótesis de que al interior de la Iglesia “podrían coexistir dos maneras de ser sacerdote, como en las Iglesias orientales”, (donde el celibato es obligatorio sólo para los obispos). “La ordenación presbiteral y el celibato – explicó – son dos cosas diferentes que pueden coexistir o menos”: la Iglesia occidental “quiere que coexistan”, pero “no es así en otras Iglesias”.
SUPERFICIALIDAD Y VIGILANCIA FRUSTRADA: MONSEÑOR GAILLOT ADMITE SUS
RESPONSABILIDADES EN UN CASO DE PEDOFILIA
33006. EVREUX-ADISTA. El tribunal penal de Eure (Normandia), el 21 septiembre, condenó a 12 años
de cárcel al abate canadiense Denis Vadeboncoeur, párroco de Lieurey (Eure) de 1989 a 1992,
reconocido culpable de abuso sexual sobre un menor. Fue el mismo chico, Jean Luc V., víctima del
abate, quien lo denunció. Un día, cuando ya tenía 23 años, entrando en casa exasperado gritó a su madre: “¡Son diez años que me acuesto con el párroco!” y rompió a llorar. Su madre contó los hechos al tribunal, acusándose a si misma por no haberse dado cuenta de nada y acusando al abate de haberlos traicionados, porque la mujer confiaba en él: en confesión, le había dicho que Jean Luc no era hijo de su marido, sino que de un sacerdote, y le había pedido al padre Vadeboncoeur que siguiera un poco al chico. “Era un hombre cordial, realmente gentil”. “Jean Luc era un niño, él lo destrozó”. El chico enfrentó una larga cura sicoanalítica antes de encontrar el coraje de denunciar a la justicia al cura pedófilo que le contaba que los actos sexuales cumplidos con él eran “momentos únicos, como si se encontrara a La sentencia de condena cierra el caso. Pero son muchas las preguntas que quedan abiertas. El padre Vadeboncoeur, de 65 años, ya había sido condenado en Canadá, el 25 de octubre de 1985, a 20 meses de cárcel por sodomía y violencias sexuales sobre cuatro adolescentes. En 1987 llega a Francia, en la diócesis de Évreux, encargada en aquella época a monseñor Jacques Gaillot, el obispo “rebelde”, desde siempre
al lado de los sans-papier y de los marginales y a favor de las aperturas hacia los divorciados nuevamente casados, el matrimonio de los sacerdotes y la ordenación de las mujeres, quien, por estas razones, en 1995 es relegado por el Vaticano a la diócesis titular de Partenia, sepultada en el desierto argelino, a la que no corresponde más algún territorio o responsabilidad pastoral.
Iglesia, pedofilia y ley del silencio
¿Qué papel ha desempeñado la Iglesia en la nómina del religioso canadiense primero a sacerdote a
Lieurey y luego a vicario episcopal de la diócesis de Evreux, dado que se conocía su pasado de cura pedófilo? Fue lo que preguntó, durante el proceso, el abogado de Jean Luc, Jean Berkani. “¿A qué
condiciones la diócesis de Evreux – insistió – dio su ayuda y apoyó la decisión de Gaillot de aceptarlo en En un primer momento, Gaillot se defendió sosteniendo que solamente había salido después de la realidad acerca del religioso canadiense, pero el abogado Berkani aclaró que “dos cartas habían sido dirigidas a monseñor Gaillot, que hablaban del pasado judicial de Vadeboncoeur”, una en junio de 1987 y la otra en octubre del mismo año, mientras que la decisión de nombrarlo sacerdote es de junio de 1988. En una de las dos cartas, el superior provincial de los religiosos canadienses informaba a Gaillot que el sacerdote “había hecho muchos progresos” después de haber seguido una terapia, pero que no había que excluir la posibilidad de una recaída en los momentos difíciles. “Es verdad que lo sabía – confesó al final el mismo Gaillot a los jurados – Estaba preocupado por la designación de Vadeboncoeur y lo nombré en Lieurey con reticencia. Me asumí el riesgo de ayudarlo a reinsertarse. Gozaba de la confianza de la gente. Hoy reconozco haber cometido un error nombrándolo solo a él en la parroquia, porque estaba mucho más abandonado a si mismo. Tengo mi parte de responsabilidad y pido perdón”. ¿Pero nadie sabía nada de lo que estaba pasando? Los dos asistentes sociales encargados de seguir a los jóvenes en dificultad, interrogados en el proceso porque habían tenido relaciones sexuales con Vadeboncoeur, dijeron que el abate, del cual quedaron amigos, a menudo iba a dormir a su casa con chicos con los que compartía el diván-cama. Una vez se llevó también a Jean Luc, pero los dos hombres
declararon “no haberse dado cuenta nunca de nada”. En estos casos, la ley del silencio reina soberana, comentó el abogado del chico, contando que los parroquianos tenía una estima tan grande de él que todavía en diciembre de 2000, cuando se supo de la denuncia, prefirieron callar y seguir apoyando a su Todos decían que hacía “un trabajo excelente y que no tenían nada que reprocharle”, cuenta Berkani. Berkani luego le preguntó a Gaillot por qué había tomado esta decisión solo: “¿Por qué Ud. no ha informado a los miembros de la diócesis durante la reunión episcopal?” “Mi ligereza fue altamente perjudicial – replicó el obispo-. Estuve equivocado, no supe valorizar bien el alcance de mis actos”. En 1995, Gaillot deja la diócesis pero el sacerdote canadiense se queda en su lugar. Es más, es promovido. En 1997, el sucesor de Gaillot, monseñor Jacques David, lo nombra vicario episcopal y le encarga la
reforma de las parroquias. “La salida de monseñor Gaillot fue violenta – explica monseñor David – Yo
no había sido informado del hecho de que Denis Vadeboncoeur había tenido problemas con unos jóvenes, porque, por razones que ahora no me acuerdo, el informe del vicario había desaparecido”. Pero también sobre esto hay muchas preguntas: ¿Cuándo monseñor David se había dado cuenta de que el informe había desaparecido? ¿Por qué se puso a buscarlo? ¿Quién lo hizo desaparecer? Apenas supo de la denuncia de Jean Luc, monseñor David declara de haber llamado al abate canadiense al episcopado y haberle aconsejado que se entregara a la justicia, en sintonía con la orientación expresada justo en esos días por la Conferencia Episcopal Francesa que, reunida en Lourdes, se comprometía con no proteger a los sacerdotes sospechados de pedofilia. “¿Qué le enseñó este caso?” se le preguntó, terminado el proceso, a monseñor Gaillot (quien justo recientemente había recibido un gesto de reconciliación por parte del arzobispo de Lión, Philippe
Barbarin
, que lo llamó a participar al encuentro con los sacerdotes de su diócesis; ver Adista n. 61/05).
“Antes que todo la importancia del proceso – contestó el obispo desde su sitio – Permite a la justicia hacer o intentar hacer luz en situaciones difíciles. Es importante para todos. Hoy hay una gran sensibilidad sobre todo lo que tiene que ver con la pedofilia. La sociedad nos ayudó a dar prioridad a los niños, a los jóvenes. Son ellos a los que hay que proteger, no a los adultos pedófilos. Han pasado 20 años, o casi, era otra época. Los tiempos eran distintos”. “Hoy la ley del silencio es superada, en la Iglesia. La práctica que se usa es otra. Y es un bien”.
POLONIA: SALE GANANDO LA PROPAGANDA ELECTORAL DE RADIO MARIA A
FAVOR DE LA EXTREMA DERECHA
33007. VARSOVIA-ADISTA. Habrá habido una gran fiesta en los locales de Radio Maryja, tras la
divulgación de los primeros resultados de las elecciones polacas. En efecto, la emisora de la ortodoxia católica hizo una verdadera propaganda electoral a favor de los partidos nacionalistas de extrema derecha, entre los cuales el Partido Derecho y Justicia (PIS), que el 25 de septiembre conquistó el primer puesto. A despecho de la invitación de la Conferencia Episcopal de mantener distancia de la lucha política, la radio, fundada por el padre redentorista Tadeusz Ryszyk en 1991 – y que todavía goza del apoyo económico
solicitado por Juan Pablo II – dio batalla para “derrotar a los masones judíos” (este el tenor de las
intervenciones) del partido de centro Plataforma cívica (PO). Pero el portavoz de la Conferencia
episcopal polaca, Jozef Kloch, había sido claro: “No podemos apoyar a un partido”, había dicho en
vísperas de las elecciones; “no se puede permitir que la Iglesia de nombres durante una misa”. En cambio, Radio Maryja dio muchísimos nombres entre una misa y otra, dándole voz a exponentes de partido como el del ultranacionalista Liga familia polacas (“Todos los que son polacos, que quieren que Polonia quede a los polacos, me pueden elegir”) y a fervorosos radioescuchas envenenados contra los “ateos” y los “ladrones” del partido liberal. Y lanzando en cambio proclamas antisemitas. Resumiendo, la que se auto- define “la voz católica en tu casa” se reveló en realidad un rugido cotidiano en defensa de la Polonia católica y tradicionalista y contra el europeísmo y todos los que quisieron “vender” la patria a los extranjeros: alemanes, rusos, estadounidenses y burócratas de Bruselas.
La peligrosa deriva ideológica de Radio Maryja
A los excesos de la emisora – nota el periódico francés La Croix, que el 21/9 dedica un servicio a la “Peligrosa deriva ideológica de Radio Maryja” – se opone el silencio de las autoridades políticas y administrativas. La misma Iglesia polaca admite que tiene dificultad en mantener al padre Rydzyk bajo control. “La licencia de la difusión ha sido concedida al convento redentorista”, explica padre Kloch, y “los conventos son independientes en lo que concierne su misión”. Kloch reconoce el problema levantado por el “odio expresado hacia los distintos grupos” y muchas veces Radio Maryja ha sido llamada al orden por los obispos polacos, pero logró siempre salir bien. Actualmente, parece que se ha creado una comisión, presidida por el arzobispo de Varsovia monseñor Glodz, para tratar de “definir las
Detrás de Radio Maryja se mueve un grupo de bordes esfumados compuesto por algunos diputados, universitarios, periodistas y religiosos. El conjunto de usuarios se radica en toda Polonia y, por el satélite, toca Europa occidental y América del Norte. En Torum, el pequeño centro a 200 kilómetros de Varsovia donde está situado el imponente edificio de la radio, los padres redentoristas dieron vida también a una emisora de televisión, a un periódico y a una escuela de periodismo de la que, cada año, salen de los 70 a los 100 graduados, quienes hacen pasantía en aquellas estructuras o se convierten en asistentes parlamentarios de los diputados de la Liga familias polacas, transformando “la escuela – escribe La Croix – en el vivero que prepara a los futuros ejecutivos del movimiento que se construye alrededor de la radio”.
El incierto futuro político de Polonia
Mientras tanto, Radio Maryja goza la victoria de la derecha nacionalista de los gemelos Kaczynski.
Derecho y Justicia se convirtió en el partido de mayoría relativa (28,6% de las mesas), con una recuperación clamorosa de más de veinte puntos en las últimas tres semanas sobre el partido conservador del centro, Plataforma cívica (PO), dado por favorito y que conquistó el segundo lugar (26,48%). Contra la PO, según el profesor Dieter Bingen, director del Instituto de Estudios polacos en Alemania, jugó la
propuesta de algunas reformas impopulares como un impuesto único del 15% para todos. “Prevaleció la demagogia política y social de los Kaczynski”, basada en la exaltación de la familia, de la patria y de los valores católicos. Su partido “es expresión de una tendencia populista, conservadora y patriótica”, que se inspira al “proteccionismo social y a la defensa de lo polaco”. Por su parte la PO “propone una política más liberal en economía y más cercana a la Unión Europea”. El tercer lugar fue conquistado por la Alianza democrática de izquierda (SID, con el 10,97% de las mesas), el partido del presidente Kwasniewski, que gobernó los últimos cuatro años y llevó Polonia a Europa.
La SID habría tenido que ser la gran derrotada por las graves acusaciones de corrupción que han afectado sus filas, y sobre las cuales la PO delineó su propia propaganda electoral. Pero la SID, explica Bingen, “era la única alternativa a las posiciones conservadoras y populistas. Los poscomunistas han sido votados por todos los que, ideológicamente, estaban muy lejos del centroderecha”. Redimensionada la presencia de los partidos más nacionalistas y radicales, totalmente excluidos el partido socialdemócrata y el viejo partido del centro de Tadeusz Mazowiecki, la única mayoría posible es la que
se puede crear entre los nacional-conservadores del PIS y los liberal-europeístas de la PO: una alianza difícil, que tendrá que encontrar una línea de compromiso.
EL SACRAMENTO DE LA CONFESIÓN EN LA HISTORIA Y EN LA ACTUALIDAD.
PUBLICADOS LOS ACTOS DE LA CONVENCIÓN DE “SOMOS IGLESIA”
330008. ROMA-ADISTA. Todos los sacerdotes – por lo menos en Europa occidental, y por lo tanto
también en Italia – bien saben que muchísimos fieles ya casi no se confiesan, y que muchas de las personas que, el domingo van a misa, antes no se han confesado con un sacerdote. Para superar esta “desafección”, desde hace tres décadas párrocos, liturgistas, históricos de la Iglesia y teólogos han propuesto el “tercer rito” de la penitencia, ya admitido por la reforma de la praxis del sacramento de Pablo VI pero – diversamente de lo que aquel papa había establecido – sin la obligación
de la siguiente confesión auricular, cara a cara, con el confesor. Resumiendo: se necesitaría una liturgia
comunitaria en la cual cada uno/a, en su corazón, le pide a Dios perdón de sus propios pecados, y luego el sacerdote imparte a todos la absolución sacramental, que no necesitaría de una confesión personal al Una semejante praxis haría por cierto dar un sobresalto a los “lefebvriani”, pero, sin embargo ahonda las raíces en la tradición antigua. En efecto, las “maneras” de la confesión han cambiado mucho, a lo largo de la historia, y la confesión auricular al sacerdote ha sido una de estas, por cierto nunca mencionada por El tema, de gran actualidad en las comunidades parroquiales, es enfrentado en el libro ¿Adiós confesión? (“Confessione addio?”, Editorial La Meridiana, Molfetta 2005, 248 páginas, 14 euros), curada por “Somos Iglesia”, que recoge los actos de una convención milanesa del año 2004, donde se enfrentaron teólogas y teólogos católicos con pastoras evangélicas, popes ortodoxos y expertos de hebraísmo, en búsqueda de qué significaba “perdón de los pecados” a la luz de las Escrituras. Un libro estimulante para los pastores y para quien quiera conocer, histórica y bíblicamente, las cuestiones de la penitencia en la Iglesia romana, pero también los caminos que, aunque ignorados por las jerarquías vaticanas y por la Conferencia Episcopal Italiana, permitirían, renovar el sacramento de la penitencia teniendo en cuenta de que su forma, como cambió en la historia para satisfacer las exigencias de la gente, aún así podría hoy eficazmente cambiar. FUERA DEL TEMPLO
Homilías
Quien no predica desde los altares Quien está en la tierra y Quien en el cielo. Del Otro afuera de las murallas, Del Salido de cada altar En búsqueda del corazón de cada hombre. Ahora le toca Tanto en la tierra como en el cielo Tal vez progresistas. No los dejemos mudos
Comentarios al Evangelio tomados de los pensamientos de quien supo hacerse una Profecía: con
palabras, obras y contra cada omisión.


NOS CONVERTIMOS EN LUDIBRIO

Ernesto Balducci

Año A
XXXI Domingo
del Tiempo
Ordinario

Mt 23,1-12

El fragmento de Mateo está dedicado a la primera comunidad cristiana, en la que reaparecían las
necesidades de distinción, los apetitos de dominio. Como veis, tenemos que volver a analizar un conflicto, que se ha convertido en el conflicto exterior a la Iglesia sólo por malicia histórica o por malicia de la misma Iglesia, si queremos. Es el conflicto anticlerical. Hasta que no extirpemos – y nunca lo podremos hacer – la palabra del Señor, siempre nos encontraremos en contradicción con ésta. El verdadero cuestionamiento no es aquel codificado por las crónicas de estos años, es el que tendría que encenderse permanentemente al interior de la conciencia cristiana, en la comparación leal entre nuestra manera de vivir y la exigencia que procede de la palabra de Dios. La comunidad fraterna no es solamente la espléndida característica de los orígenes: es el horizonte límite de nuestra acción de transformación. Cuando, por parte católica, se expresan quejas sobre la descristianización del mundo, sobre el hecho de que no se escucha la Palabra de Dios, yo vuelvo a menudo a estas terribles palabras del profeta: “Yo os hice despreciables y abyectos ante todo el pueblo porque no habéis observado las disposiciones”. Antes de acusar el mundo infame, los enemigos de Dios de todas las especies, deberíamos tener el deber cristiano de preguntarnos si hemos observado las disposiciones del Evangelio. Sólo si pudiéramos decir: “sí, las hemos observado”, nos quedaría el otro problema: y entonces, ¿por qué el mundo no nos sigue y escucha? Pero tenemos que abstenernos de esta segunda pregunta, porque aquellas disposiciones no las hemos observado. La Palabra de Dios no es palabra que se pueda pronunciar desde cualquier cátedra, que, quienquiera que la pronuncie, tiene en si misma valor en cuanto es una doctrina verdadera. La Palabra de Dios pasa a Dicho esto, quiero volver al punto de partida sobre la relación que existe entre la historia de los hombres y la de nosotros los creyentes. Si la comunidad cristiana tiene que ser una comunidad fraterna, vosotros tenéis que comprender cuantas bases tienen que caer. Generalmente, la astucia con la que nos hemos defendido del rigor del Evangelio es el espiritualismo. Siempre hemos dicho que somos hermanos en Cristo, sin preguntarnos si la fraternidad se traducía en formas visibles. Predicadores de la fraternidad, tenemos que ser fraternos no solamente en el espíritu invisible sino que visiblemente, en las formas y en la misma manera de comportarnos al interior de la Ecclesia; sin esto, nuestra relación con el mundo queda totalmente perjudicada y la historia de la Iglesia se confunde con la de las clases dominantes. Fatalmente. Si lo pensáis bien, se han cumplido enormes pasos en la sociedad civil, por lo menos formalmente. Porque nuevas formas de dominación reemplazaron las viejas. El gobierno tiene formas de vida democráticas, totalmente secularizadas, pero sin abandonar la sustancia del espíritu de dominio, cuyos centros reales se trasladaron a otra parte. Sin embargo, por lo que tiene que ver con las relaciones inter-subjetivas en el estado de derecho, los privilegios son formalmente negados. Y en cambio sobreviven al interior de la Iglesia. Por lo tanto, con relación al estilo de la fraternidad, tenemos que aprender del mundo. Y nosotros tenemos todavía la presunción de enseñar, en cambio, lo que significa igualdad y fraternidad. Pero esta presunción de enseñar, si somos gente de fe, no nace de posiciones subjetivas, sino que de la fe en una Palabra que tiene la fuerza de subvertir las incrustaciones históricas y las capturas ideológicas de las conciencias. Mientras digo esto, sé de estar en conflicto con la evidencia histórica. Pero tenemos que tener la valentía de pronunciar nuestras certezas, no por jactancia sino para medir nuestras responsabilidades ante los hombres. Entonces digo esto: que el punto de unión entre la fe cristiana y el crecimiento del mundo es el conjunto de aquellos valores morales que históricamente son atribuibles a la igualdad, cuya substancia es la fraternidad. Hoy emergen muchos de estos signos. Hay que analizarlos todos. No podemos tomar los fenómenos históricos en la inmediatez en que se presentan, porque apenas se levanta la costra visible se descubren los viejos mecanismos de siempre. Pero no se puede negar que la necesidad de fraternidad se desborda, por complejas razones, en formas siempre más ricas. Las clases sociales subalternas explotan con pedidos de paridad en el plan civil, en el cultural, en el humano. El creyente tiene que encontrar en estos lugares el espacio de su asentamiento histórico. Son estas las grandes encrucijadas de la historia en las que tenemos que llevar no la prédica evangélica, sino que la praxis de adhesión a los procesos fraternos. Tenemos que hablar del Evangelio, pero al interior de la praxis, no fuera, no desde lo alto de la cátedra o en una ceremonia sagrada. Si hay clases sociales que siguen la fraternidad, estamos con ellos, no para ser à la page, sino porque es en esos fermentos que tiene sentido hablar del Evangelio. Podríamos estar también entre la gente, hombres del Evangelio sin Evangelio, es decir sin gritarlo, viviéndolo en la laicidad del existir. Sólo si acogida a través de la vida, la Palabra evangélica tiene fuerza de persuasión, es creíble, no como palabra separada de la vida, aducida como título de legitimación de posiciones adquiridas, sino que como osmosis espontánea de valores, como momento orgánico de un testimonio. También hoy son exactas estas palabras de Jesús: “Ligan fardos pesados y los cargan en los hombros de la gente, pero ellos no quieren moverlos ni siquiera con un dedo”. Son palabras que atraviesan la realidad de la Iglesia, la realidad civil. Si se piensa en las reformas económicas inspiradas a la austeridad, nos preguntamos: ¿quién es que carga la austeridad en sus hombros? ¿Los que hacen las leyes, o los súbditos? La respuesta es evidente. La hipocresía es terrible. No podemos no prestar atención a estas palabras: “Todas las obras las hacen para que los hombres las admiren.Buscan los primeros puestos”. Este es el discurso irreprimible del Evangelio, que nos juzga y aobre a base del cual la gente tiene que juzgarnos.
(De: Ernesto Balducci, Bel Almendro y el fuego (Il mandorlo e il fuoco) Año A - Editorial Borla, via delle
Fornaci 50 - 00165 Roma, tel . 06/39376728, e-mail : borla@edizioni-borla.it - www.edizioni-borla.it)

Source: http://www.adistaonline.it/es/2005/08-10-2005-0.pdf

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